Innovación


“No es igual a lo que han hecho antes pero es chévere, les va a permitir cambiar y crecer”

el .

Una nueva modalidad no solo implica retos institucionales o de diseño curricular, también significa entender las preguntas de todos los actores y superar los mitos. Pablo Sanabrìa, director de Posgrados de la Escuela de Gobierno, rompe cinco mitos de las modalidades no presenciales.

La Escuela de Gobierno ha adoptado tres grandes sellos para garantizar la diferenciación de sus programas: rigor, liderazgo y servicio. En el caso de la Maestría en Gestión Pública, esas palabras se enfocaron en cumplir con el objetivo de construir una comunidad de gerentes y gestores públicos que cambien el país desde las regiones.

La modalidad blended resultó ser el mejor aliado para responder a las necesidades del mercado regional y llevar la experiencia y la calidad de Los Andes fuera de Bogotá.

“Queríamos un programa que le transmitiera a las personas que sí pueden estudiar en esta universidad, que no tienen que cambiarse de ciudad o dejar su trabajo para complementar su educación”.

Pablo Sanabria - Director de posgrados de la Escuela de Gobierno

Para diseñar una maestría no tradicional lo más importante fue superar los mitos. El proceso implicó definir los componentes pedagógicos fundamentales, revisar las expectativas de enseñanza y aprendizaje de profesores y estudiantes y hacer una reflexión constante. Se deben entender los alcances de lo individual y lo grupal, los procesos de evaluación y pensar en los incentivos adecuados para profesores y estudiantes.

  • Mito 1: No presencial es igual a solo ver videos
    “Uno tiene unos prejuicios enormes sobre lo que es la educación no presencial, tanto profesores como estudiantes. Los primeros creen que es solo hacer videos y los segundos que es solo verlos… es mucho más complejo. Es trabajar durante la semana, es estar en acompañamiento permanente, es entender los tiempos de aprendizaje y retroalimentación”.

  • Mito 2: No presencial es dejar solos a los estudiantes
    “Uno entiende que el salón de clases se vuelve todo, que ya no son solo estas paredes sino que en las semanas de trabajo virtual usted está metido en un espacio que no se ve pero donde los estudiantes siguen aprendiendo y tiene que estar presente. Tampoco es responder mensajes todo el tiempo. Los estudiantes tienen sus momentos de aprendizaje y uno va entendiendo cómo estar cerca y cómo responderles”.

  • Mito 3: No presencial es menos calidad
    “Se debe cuidar la mirada integral de cursos y programas. No es tener unos objetivos y un perfil del egresado para crear una Maestría en una semana. Es pensar cada palabra, cada clase, cada retroalimentación, desde el diseño base del programa. En eso el acompañamiento pedagógico es fundamental y para lograrlo tenemos que enfrentarnos a preguntas incómodas".

  • Mito 4: No presencial es menos tiempo
    “Nosotros venimos de una cultura de exigencia y calidad, eso es lo que significa Los Andes para los estudiantes. Profesores, asistentes de docencia y estudiantes se empiezan a dar cuenta que el programa es duro e implica tiempo. La comunicación clara de las expectativas es importantísima. Desde el principio le decimos a los estudiantes ‘usted necesita 30 horas a la semana para esta Maestría, piense si las tiene’”.

  • Mito 5: No presencial es hacer lo mismo pero de manera virtual
    “Todo el tiempo hay que estar abierto a ajustes rápidos, desde lo tecnológico hasta lo pedagógico. Es otro ritmo, otra forma de entender las cosas porque así lo hacen los estudiantes que vienen de otro lado, eso construye otra idea de universidad y hay que saber responder a eso para que haya sostenibilidad”.