Innovación


Maestría en Propiedad Intelectual: una experiencia en modalidad blended learning

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¿Qué se debe cuidar a la hora de diseñar programas y cursos en modalidad blended learning? En la sesión #23 del Conecta-TE al Almuerzo, Juan Francisco Ortega, Director de la Maestría en Propiedad Intelectual, y José Fernando Sandoval, profesor del programa, compartieron sus experiencias.

El equipo de Conecta-TE tiene una experiencia de once años en el diseño de programas con modalidad blended learning, incluso comenzó antes de conformarse como el Centro de Innovación en Tecnología y Educación. La práctica le ha permitido entender que no todos los programas o cursos son iguales, y que cada uno tiene una aproximación diferente; por lo que en cada caso se requiere un acompañamiento personalizado que responda a sus necesidades y objetivos específicos.

“El aprendizaje ha ido aumentando y ha sido muy importante porque, en las relaciones con cada unidad académica, vamos entendiendo más lo que implica esta modalidad en su diseño y puesta a punto.”

Luz Adriana Osorio – Directora Conecta-TE

La Maestría en Propiedad Intelectual (MPI), por ejemplo, tenía el objetivo de llegar a estudiantes de distintas partes del país y de Latinoamérica, y ser el programa líder — de Propiedad Intelectual — de la región. Para atender esta necesidad, el equipo de Conecta-TE diseñó el programa, junto a varios profesores, en modalidad blended learning: un alto porcentaje de virtualidad y solo cuatro sesiones presenciales (los días viernes y sábado) en cada semestre.

“El diseño blended conjuga, fundamentalmente, la máxima de aprender haciendo, realizar la actividad académica a través de un autoestudio, pero eso no significa en ningún momento que esa capacidad individual sea equivalente a la soledad académica.”

Juan Francisco Ortega, Director de la Maestría en Propiedad Intelectual

La apertura de la maestría fue en agosto de 2015, e implicó enormes desafíos porque era la creación de un programa académico en un nuevo entorno. Un proceso de aprendizaje que no ha terminado, en el que cada clase y cada preparación se ha convertido en un espacio para la mejora, y que ha llevado a la Maestría a ser reconocida con acreditaciones externas como la CLACSO, del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales del cual hace parte.

Para llegar a este punto, el programa ha tenido que trabajar en cinco retos que han sido fundamentales para Juan Francisco Ortega, Director de la Maestría, y que, para él, hacen parte de cualquier proceso de diseño de programas o cursos en modalidad blended learning.

El primero es la mentalidad de los profesores. Los profesores que hagan parte de un programa o curso blended, deben estar abiertos a la adaptación tecnológica, al aprendizaje de esa adaptación y al constante movimiento en el ambiente virtual.

“En la Universidad de los Andes somos pioneros en este ámbito, algo de lo que yo creo que debemos sentirnos orgullosos. Esto es algo que el conjunto del profesorado asumió como un reto personal. Yo creo que eso ha sido parte del éxito del programa.”

Juan Francisco Ortega, Director de la Maestría en Propiedad Intelectual

Este primer reto tuvo un impacto muy particular en José Fernando Sandoval, profesor del curso “Acciones jurisdiccionales para la protección de la propiedad intelectual”. Al ser una materia procedimental creía tenerlo todo resuelto, desde que fue profesor de su primera clase ha creado un documento que le ha servido como una especie de libreto de enseñanza. Cuando lo llamaron de Los Andes y se enfrentó a la propuesta de la Maestría, se dio cuenta que su mentalidad y estrategia pedagógica tendrían que cambiar.

“Ahí fue el primer choque. Aquí no se puede improvisar, hay que planear día por día y eso supuso una reorganización de todo lo que yo venía haciendo.”

José Fernando Sandoval, profesor del programa

El segundo reto es el conocimiento del nuevo entorno. Hacer una maestría con componente virtual significa más que subir videos y textos, por eso es importante conocer todas las posibilidades que puede ofrecer la virtualidad, sobre todo porque es un entorno dinámico que avanza constantemente.

El tercero es el diseño. A diferencia de las clases 100 % presenciales, en los que los profesores pueden modificar las clases de acuerdo al tiempo o a las necesidades de sus estudiantes, los programas o cursos blended deben tener todo resuelto. No hay posibilidad de improvisación, pues los estudiantes deben tener solventadas sus dudas y sus procesos de trabajo, los materiales deben ser de buena calidad y las evaluaciones deben desarrollar las habilidades necesarias.

“Aquí el término relativo no existe, en blended todo está absolutamente planeado, planificado como una estrategia que oscila entre la ciencia exacta y la estrategia militar (risas).”

Juan Francisco Ortega, Director de la Maestría en Propiedad Intelectual

“No podemos hacer una colcha de retazos entre una modalidad virtual y una presencial. El reto es que la presencialidad tiene que aterrizar lo que estamos estudiando en Moodle.”

José Fernando Sandoval, profesor del programa

Precisamente, la evaluación es el cuarto reto. En el caso de MPI, la decisión fue crear varias tareas con porcentajes pequeños (8 % es el más alto), en vez de cuatro del 25 %. De esta manera se logró lo que Juan Francisco Ortega ha llamado “agotamiento satisfactorio”. Un aprendizaje lento que implica un trabajo continuo y que permite que el conocimiento se asuma de a poco y de una forma más duradera y sensata.

El quinto reto es el liderazgo del director. El compromiso de los profesores debe estar motivado por el director del programa.

Con el paso de los estudiantes y los semestres, ha llegado un nuevo desafío. En la búsqueda de ser el programa líder de la región, la modalidad requiere en sí misma un nuevo cambio. La idea de Juan Fernando Ortega es buscar un mayor equilibrio entre la virtualidad y la presencialidad para que las personas de otros países se animen a tomar la maestría sin la necesidad de viajar una vez al mes a Colombia. La idea es lograr que el programa tenga una semana presencial al final del semestre, en la que participen los alumnos que no pudieron asistir a las otras clases presenciales o virtuales sincrónicas.

Este modelo mixto presencial es el nuevo reto de la Maestría en Propiedad Intelectual.