¿Cuáles son los beneficios, retos y posibilidades del blended learning en los Andes?

Conecta-TE al Almuerzo #15, el pasado 15 de marzo, contó con la participación de María Teresa Gómez, profesora de la Facultad de Educación, y Ana María Muñoz, Everaldo Lamprea y Henrik López, todos profesores de la Facultad de Derecho. El tema principal del evento fue la modalidad blended learning, sus ventajas, retos y su aplicación en los cursos “Constructivismo y aprendizaje” y “Constitución y democracia”. El almuerzo también sirvió como una buena introducción a todo lo que implica el blended learning y cuál es su concepción en la Universidad de los Andes.

Luz Adriana Osorio, directora de Conecta-TE y moderadora del evento, estuvo a cargo de esta introducción a lo que es blended y a todo lo que implica su desarrollo e implementación. Aunque, en pocas palabras, se trata de una integración entre presencialidad y virtualidad, en una definición más amplia y más rica se trata de una expansión del aprendizaje en espacio y tiempo. De allí los tantos beneficios que acompañan a esta modalidad. La integración de espacio y tiempo se puede dar en aspectos como: métodos instruccionales, métodos de entrega, tiempos de encuentro y los roles guía en cada curso.

La profesora de “Constructivismo y aprendizaje”, María Teresa Gómez, ha tomado el blended learning como una herramienta para hacer un seguimiento más riguroso al desempeño y crecimiento de sus estudiantes. “Mi curso de Constructivismo está montado en una metodología donde permanentemente el trabajo de colaboración es clave. Pero siempre tenemos el problema de […] quién de verdad está trabajando y quién no. Uno lo siente pero no tengo evidencia de quién está trabajando. Eso me ha llamado la atención del blended y esa ha sido mi apuesta.” María Teresa está detrás de algo muy importante: entender, con claridad, realmente qué es lo que le pasa a cada uno de sus estudiantes y, con esto, llevarlos a los aprendizajes del curso.

Para María Teresa, otro de los puntos importantes, tal vez uno de los más clave, en la aplicación del blended en su curso, fue identificar qué es lo que se puede hacer en la presencialidad y qué no. Mientras planeaba el curso, María Teresa acentuó el siguiente punto: ”¿Qué de lo que yo tengo planeado en la presencialidad no puedo hacer en la virtualidad? Lo que pasa en la presencialidad es que definitivamente no lo pueden hacer ellos en la virtualidad.” Y eso, inevitable y positivamente, repercute sobre la calidad de cada uno de estos espacios. Es decir, lo que es presencial se vuelve imprescindible así como lo que pasa en la virtualidad.

“Lo que pasa ahí está diseñado para que pase ahí”

En el evento también se dio cuenta de tres secciones del curso “Constitución y democracia”: las secciones son dictadas, cada una, por los profesores Ana María Muñoz, Everaldo Lamprea y Henrik López. López, para iniciar, resaltó que los cursos de “Constitución y democracia” tienen particularidades que los hacen un poco diferentes a cualquier otro curso: primero, son cursos obligatorios para todos los estudiantes; segundo, los componen estudiantes de todas las carreras y todos los semestres; tercero, ya que son obligatorios, muchas veces los estudiantes no están motivados; y, cuarto, suelen tener, en promedio, 100 estudiantes.

Vale la pena resaltar estas particularidades porque son aspectos que dificultan las condiciones de aprendizaje pero, a la vez, han incentivado la innovación por parte de los profesores. Allí es donde entró la implementación de la modalidad blended. Para López, blended es un factor importante en la motivación, la participación y la interacción en el curso. Mientras antes, en la presencialidad, “90 dormían en la clase”, la aplicación de esta modalidad hizo del curso un espacio propicio para la discusión.

La transición de Ana María hacia la modalidad blended fue, al parecer, necesaria. Tanto los estudiantes como ella se encontraban en un punto de conformidad, hasta el punto que un buen porcentaje de ellos empezaron a faltar a clase. Ana María encontró la solución en una integración entre lo presencial y lo virtual, pasando a un 50% de virtualidad (una clase presencial -los martes- y una virtual -los jueves-). Tal vez fue un cambio abrupto pero los resultados fueron los deseados: mayor asistencia y mayor participación.

La experiencia de Everaldo, aunque corta -de algunos meses-, también ha sido positiva. Las herramientas que usaba antes, si bien eran útiles y bien encaminadas, ahora se exponen de una forma más interactiva y promueven la mezcla fluida entre lo que los estudiantes expresan en el espacio virtual y en el salón de clase. Esto, tal vez no sólo para Everaldo sino para los tres profesores, le da más control sobre los tiempos, el desempeño y la información que se puede explorar durante el semestre.

La apuesta de Conecta-TE y de la universidad por la modalidad blended learning es, claramente, fuerte. El Conecta-TE al almuerzo #15 dejó ver cómo la mediación tecnológica potencia el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Pueden ver en detalle las estrategias de los profesores en el siguiente video:

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